Preboda en el Delta del Ebro

 
Si os digo que escogimos el día perfecto, no fue cosa nuestra, fue cosa del destino. Todas las predicciones eran tormentas de las fuertes y contra todo pronóstico decidimos tirar la sesión de preboda adelante. Nos arriesgamos a no poder hacer ni una sola foto, a Carlos y Maria no les importaba, ellos se conformaban con conocerme y pasar una tarde juntos, eso me abrumó "no era un pensamiento normal" jajajaja . Yo siempre pienso que "quien no arriesga no gana" y gracias a arriesgarnos tuvimos la mejor luz que nos puede ofrecer el Delta, que maravilla! Fue una tarde fantástica, y disfrutamos como niños.
Una de esas experiencias que se te quedan guardadas en la memoria y te dibuja una sonrisa en la cara.
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